20070604

Encuentro en el Cielo, Segunda Parte (Team Wiltara's Power)



-¡Varita inútil! ¡Funciona! ¡Por el amor a Ultime debes funcionar! -gritó Ehrizen mientras agitaba la varita con todas sus fuerzas, pero no pasaba nada y solo conseguia desesperarse más, mientras el goblin atacaba desde lejos con su lanza eléctrica. Ya había sentido dos veces el acerto elemental en su armadura. No queria ver que sucedía si le acertaba en piel viva, asi que se disponia a agitar de nueva su varita cuando de subito pensó en una estrategia.

"Ya se lo que debo hacer... es arriesgado y podría morir si cometo un error, pero sino lo hago también terminaria muerta..."

Ehrizen siguio aguitando su varita con su diestra mientras apuntaba a la bestia con albarda que sostenía fuertemente con su zurda. Hokum tenía que tomar su distancia para no correr peligro de que Ehrizen atacara sus alas. No eran naturales, sino una capa mágica que había comprado muy cara en sus viajes al norte. Pero la alabarda de Ehrizen era mas larga que sus lanzas, por lo que el tenía que acercarse a atacar o arriesgaba que de nuevo ella activara la varita de volar. Llevaban un buen tiempo cayendo por lo que lo único que tenía que hacer era elevarse en el último momento y ella se estrellaría contra el suelo.

...Fue en este momento que el plan de Ehrizen entro en efecto.

"Es ahora o nunca" -¡¡KYAAAAA!! -gritó la paladín mientras guardaba su varita en el cinturon y extendía su brazo izquierdo, batiendo con fuerza su alabarda, no para atacar sino para hacer que Hokum se "tropezara" hacia ella en el aire. Luego con la mano libre alcanzó a tomarse de Hokum y tras un rapido movimiento para guardar su alabarda, logro agarrar sus dos brazos desde los codos en una maniobra militar cuerpo a cuerpo conocida como el abrazo de oso. Ya se encontraban a escazos metros del suelo, Ehrizen utilizó su cabeza para mover la de Hokum hacia arriba conectando su coronilla con la barbilla de el y uso su cabello para obstruir su visión.
A este no le quedó mas que batir sus alas furiosamente para aligerar la caida. Con el peso extra de la hermana Fyl y su armadura, le sería imposible levantar el vuelo de nuevo.

-¡Te digo que este tigre quiere decirme algo Miri! -dijo Ehrizette levantando más las manos.

-Estas alucinando Inori, dejame concentrarme, estoy tratando de matarlos con una sola flecha.

Las dos generales de Wiltara discutian a la luz de la luna llena. La contraparte del plan de Goht eran ellas. Al atraer a los soldados medianos hacia la orilla del rio los habían alejado de sus líderes por el suficiente tiempo para que pudieran ser ejecutados. Pero también era necesario darle tiempo de escapar al verdugo, en caso de que algo saliera mal, no querían que los guardias estiuvieran cerca tampoco. Asi que aprovecharon el rio y las plantas para que Inori de Ultime, sacerdotiza de curación y flora amarrara con raices y yedras a los medianos al piso mientras subia la marea considerablemente con sus poderes clericales.

Logro ahogar a muchos de los medianos y los que se acercaban a tratar de auxiliar a sus camaradas eran derribados por el seguro arco largo de Miriadiel DeKass.

-¡Mira mira! ¡Esta haciendo señas con sus patitas!

-¡Es porque ya te tardaste mucho en cancelar ese hechizo de controlar aguas! ¡pesadilla también tiene el agua hasta las rodillas!

La bestia negra empezó a encabritarse hacia atras.

-¡Ah! ¡Perdón! Es que me emocioné mucho y continué levantando las manos. Ya casi es hora de ir a buscar el bastón blanco del Templo Mayor de Ultime...

-Si, pero se me hace raro que no hayan llegado refuerzos o que hayan alertado a los líderes...

La respuesta a esa duda yacia en Dantes. Ella se estaba encargando de flechar a todos los Medianos que se dirigieran hacia la Tienda Principal, donde Goht y Oakfilch entablaban un combate mortal. Ambos lanzaban cuchillos, estocadas y sablazos dobles a una velocidad endiablada sin lograr conectarse mas que miseros rasguños.

-¡Muere, cara de elefante, haha!

-¡...!

-Ya apresurate Oakfilch, va a pasar la hora de dormir de tu mascota -Otearai obsevaba el combate desde la mesa con cero interes. Habia terminado su comida hace rato y no parecía que su congenere estuviera peleando en serio.

-Supongo que tienes razón, anciano. No quiero que se me trasnoche... -sin aviso la hoja de la pequeña cimitarra que empuñaba Oakfilch se tiñió de rojo a una velocidad irreal.

-Hehe, fue divertido.

Goht dio unos pasos torpes hacia atras sujetandose el abdomen...sacó una pequeña botella de sus bolsillos y la ingirió.

-Típico... -exclamó Oakfilch. Tendremos que volver a empezar.

-Eres un monstruo maldito, Raimondi...

En ese momento se abrio un agujero en la tela de la carpa. La parte de arriba quedo con un razguño y dos figuras metálicas, verdes, rojas, blancas y negras al mismo tiempo se precipitaron desde arriba y se estrellaron ruidosamente contra el piso de la tienda, separandose y rodando hacia direcciones distintas.

Pesadilla, con las dos humanas encima, hurgaba entre las distintas tiendas en la pequeña colina junto al rio donde se habían instalado los medianos en esa fatídica noche. Una piedra de la honda de Inori o un mandoble de la espada vorpal de Miri cegaban cualquier resistencia ocacional. Los dos tigres buscaban por su lado también aunque Elen no sabía que es lo que querían las dos generalas, podía imaginarse lo importante que era si requería que se orquestara un ataque tan arriesgado con las pocas fuerzas wiltarenses que quedaban.

-(¡Myah! Este debe ser, un bastón blanco y altamente custodiado) -se dijo Elen mientras entraba en lo que parecía ser la antecamara de la habitación de uno de los dirigentes medianos [Otearai, para ser exactos] -(Seguro que esta lleno de trampas mágicas... Magos... Pero creo que si se los llevo talvez entiendan que soy yo. Luego habra que buscar mis ropas, creo que se las pudo llevar el rio con ese truquito que uso Inori DeUltime).

Al primer paso que dió saltaron inmediatamente espinas de piedra desde el piso, un truco que ella no desconocía. Mark también retrocedió inmediatamente.

-(No temas, compañero tigre. Yo me encargaré de recuperar el báculo, tu espera aquí y cuida mis espaldas.)

-(Acordado...Ten cuidado.)

Mientras avanzaba las espinas alcanzaban a razgar su gruesa piel de tigre. sangraba ligeramente pero el daño era mucho menor del que hibiera sufrido en forma humana. Apreto sus relucientes colmillos y llegó hacia la vitrina que albergaba dentro de si el báculo. Tenía un pequeño cerrojo, pero ella sabía bien que estaría embrujado por lo que se limitó a quebrar el cristal con sus garras. Al hacerlo, una emanación de fuego se precipito sobre ella.

Saltó hacia atras con agilidad, evitando cualquier tipo de daño de la explosión, pero cuando aterrizó, sus patas traseras se enterraron de lleno en las espinas mágicas.

-¡GRAAAH!(¡Agh!.)

-(¡Elen!)

Al mismo tiempo un conjuro de invocación se activó y tres pequeñas criaturas, dos voladoras y una terrestre se manifestaron en el pequeño cuarto.

-(¿Qué son esas cosas!)

-¡Mephit! -Dijo la criatura voladora roja.

-Mepith~ -continuó la criatura voladora blanca.

-Mepith. . . -finalizó la criatura terrestre azul.

-¡Acabemos con el intruso!

-Si, rápido para poder regresar a casa. . .

-Aunque es un simple animal, que mala suerte tiene~

-¿Por que no te callas y atacas?, Aire, tenemos tiempo limitado. . . -el Mepith Azul aspiró profundamente y expulsó un vendaval de escarcha a lo largo del cuarto. Elen lo esquivó habilmente aunque se encontraba perpleja de la extravaganza de las criaturas. La roja se veía agresiva y tenia alas de fuego que iluminaban la habitación y despedían calor. Su cabeza tambíen parecía una antorcha.

El blanco tenía alas de pajaró, una cabeza como un humanoide normal pero de tes blanca y cabello albino rapado excepto por la línea del centro, que estaba engomada hacia arriba en notorias puntas. El azul parecía casi femenino, portaba una capa, su cabeza estaba semi cubierta pero parecía estar formada por un cubo de hielo. Tenia un aire arrogante y ciertamente le recordaba a Mahogany Dulune...

Todos eran pequeños pero mas altos que un mediano. Sus cuerpos estaban compuestos por una cabeza elemental, un tronco que parecía un simple saco de piel, como un oso de peluche. Sus extremidades estaban también desnudas pero eran simples tubos con dos falanges afiladas en forma de horquilla. Sus piernas eran como palos negros que terminaban en pequeños bultos que uno se atrevería a llamar pies.

Mark había recibido la peor parte del cono de escarcha, y se revolcaba en la entrada sin poder ver y con su cara quemada del frio repentino.



Elen no tuvo tiempo de preguntarle si se encontraba bien. El Mephit blanco cargaba hacia ella con sus pequeñas garras. El rojo se preparaba para conjurar algo que seguro haría mas que cegarla si la tocaba.

-¡SCORAY!

-A la carga~

-Misíl Mágico...

Se abalanzó sobre el blanco y lo hizo caer sobre las espinas mágicas, sintió en la espalda el rayo achicharrante del rojo y en las costillas los dos dardos fantasmas del azul. Casi hizo trizas al blanco en unos segundos con sus cuatro garras y su afilado hocico. Se dirigía hacia el azul ahora pero de repente, mientras estaba en el aire sintió un torbellino que la empujo contra la pared junto a la vitrina del báculo.

-Esa bestia pelea duro~ -Mientras hablaba, el Mephit conocido como "Aire" empezó a batir sus garras como echandose aire sobre las heridas, que empezáron a cerrarse lentamente.
Elen estaba enfurecida. Esta vez brincó sobre el Mephit azul y no paró de atacar hasta que vió que ya no se movía. La criatura, fria al tacto, se derritió sobre el piso de la tienda. Los dos Mephits restantes revoloteron sobre la tigresa hiriendola ocasionalmente con sus garras y alejandose a curarse cuando esta los alcanzaba.

El blanco se había vuelto casi intocable, su agilidad aérea era un problema. El Mephit rojo introducía su mano en la flama de las antorchas para curarse, por lo que Elen recurrió a tumbar estas al piso, para que no pudiera estar fuera de su alcance al curarse. Esto ocaciónó que las paredes de la tienda empezaran a quemarse, asi que la criatura pudo continuar curandose, al ponerse en contacto con este fuego. Mark solo podía darle apoyo moral a su congenere mientras observaba desde el otro lado de la tienda. De repente las dos criaturas, como conectadas por telepatía se aferraron a Elen y comenzaron a arañarla y morderla, luego se resignaron. Empezaron a hacerse translúcidas y la de color rojo recitó

-¡Desafortunadamente, nuestro tiempo se ha acabado!

-Acabado~.

Elen estaba aliviada de que se desvaneciera el conjuro, pero estas criaturas le habían parecido sumamente antipáticas. Le arrancó la cabeza al blanco de un zarpaso antes de que terminara de desvanecer.

Tomo la fina vara labrada de roble blanco en su hocico y salió por una de las paredes que se quemaban sin exponerse de nuevo a las espinas de piedra. Rastreo con su olfato a Inori y a Miriadel, qué no se encontraban lejos. Sin embargo, avanzó lento por las profundas heridas en sus patas.

-¡Mira Miri!¡Trae el Báculo Blanco en sus fauces!

-Es cierto..

-Ay, parece que el gatito se quemo, ¡buen gatito!, CURA MENOR DE ULTIME.

-(¡¿Menor?!¡¿Ni siquiera "leve"?!. . . Bueno, es mejor que nada.)

-Sus ojos son... purpuras, Miri.

A la luz de la luna, las pupilas de Elentari Wildonde habían sido reveladas a la sacerdotiza.

-¡Imposible!

Ehrizen se incorporó pasados unos segundos y utilizó sus favores divinos para curarse algunas fracturas de la caída. De nuevo su alabarda estaba arruinada,la hoja se había torcido al estrellarse contra el piso.

"Rayos... de nuevo se ha roto mi alabarda... parece que Ultime desea que yo pelee con las espadas... así será" Ehrizen desenvainó sus dos espadas mágicas. La pequeña hoja de cristal vibró al sentir la presencia de Oakfilch y la paladin no pudo dejar de notarlo. Una vez disipado el polvo del aterrizaje, Ehrizen notó también la presencia de Goht.

-Agente Especial Synreen

"El es..."

-Y yo veo que trajo mas invitados a la fiesta, Capitan Fyl.

Otearai se acercó, por fin levantandose de su asiento, y curó por completo a Hokum con la fuerza de su fé.

-Gracias Anciano. La mujer amazónica es un paladín de Wiltara, la Capitana Ehrizen Fyl.

-¿Asi que también viene por venganza?

-No lo se, ¿Dónde estan los soldados?


-Temo que haya una trampa afuera de esta carpa, muchacho. Sería mejor que fuera a investigar alguién con tu movilidad.

-No puedo, le he prometido un duelo a esa mujer. Llama una montura y ve tu, amigo mediano.

-Entendido, ¿trajiste las lanzas que te pedí, Hokum?

-Afirmativo Almirante, ¿le molesta si me quedo con una?

-Adelante... tened cuidado.

Ehrizen observaba con recelo el intercambio de palabras mientras sostenía con mas fuerza sus espadas, no podía bajar la guardia en territorio enemigo.

Mientras, muy cerca de ahi, un prisionero no podía creer lo que escuchaba, mientras el mediano conjuraba a una mitica bestia, mitad águila, mitad bestia de carga, se acercó hacia la recien llegada.

-Goht, permiteme usar esa cimitarra. Mi oponente tiene una lanza y considerables hechizos arcanos a su disposición.

-¿Planeas cederme tu espadón, Capitan Fyl?

-Te equivocas, esta espada corta de cristal será aun más efectiva contra tu adversario. En cuanto la empuñes entenderas lo que quiero decir. Si tu honor es suficiente para que te acepte, claro está.

Lanzaron sus armas y atraparon la del otro simultaneamente.

Pero antes de que pudiera hacer otra cosa, Ehrizen sintio movimiento a su lado y volteo a ver, encontrandose con una figura desgarbada y demacrada que se le acercaba. Corriendo y arrastrando pateticamente sus cadenas,cayó de rodillas el prisionero frente a la capitana Fyl.En su estado demacrado causó una sorpresa considerable a la Paladín.

-¡Ehrizen!¡Ehrizen Fyl!

"Esa voz... n-no... no puede ser" -¡¿D-Daffo?!

-Si, soy yo, ¡Daffodil DeKline! -dijo entre sollozos de felicidad.

Ehrizen se quedo pasmada observando como el prisionero levantaba su rostro y un par de ojos que conocía muy bien le devolvian la mirada. De pronto sintio como las piernas le flaqueaban y amenzaban con tumbarla... ahi estaba el, Daffo, su amigo, su confidente y aquel por quien ella profesaba algo mas que amistad. Aquel a quien penso muerto en la batalla del Fuerte Viejo... estaba ahi, demarado, debil, pero vivo.

-¡Oh, Daffo, Daffo, eres tu, ¡¡Si eres tu!!

-Si, Si, Ehrizen. Por favor, ¡matame!

Ehrizen se congelo y lo miró sorprendida, no sabia que decir, no sabia que hacer...

- ¿Q-Qué dices? Yo-yo no podría, no en-entiendo...

- ¡Por favor, no preguntes, solo hazlo!

Ehrizen se acercó a el con los ojos brillosos por las lagrimas que amenazaban con resbalar por sus mejillas. Vio el rostro de su amigo, vio la desesperación en sus ojos y tomo una decisión. Con mano temblorosa levantó su espada bastarda y cerró los ojos, tomó aire y de un golpe la dejo caer, con toda sus fuerzas y hasta con un poco de magía que aun le quedaba.

Se escucho un golpe seco y metalico y como cadenas golpeaban contra el suelo. Ehrizen abrió los ojos y miró el cuerpo de Daffo, temblando, y como lentamente este levantaba el rostro, mirandola, los ojos llenos de dudas.

La paladin solo levantó su espada y la puso a su costado, poniendose en posición de pelea entre Daffo y sus captores, mientras de una fuerte patada mandaba a volar las cadenas que segundos
atras aprisionaban a su amigo.

-No puedo matarte, no puedes morir, no debe morir soldado, aun le queda mucho en que ayudarme en esta batalla, ahora de pie, ¡Es una orden de su capitan! -gritó Ehrizen con un tono demandante y fiero, mientras sostenia sus armas hacía Hokum.

-¡ESTOY LISTA, HOKUM!

HACIA LAS PROFUNDIDADES (Team Anwar)



Anwar se interpuso entre la criatura y Gome.
-¿..Padre?
La criatura fijo sus amarillentos ojos momentaneamente en ella y le lanzó un golpe con su maza de armas.
Anwar, rápida como siempre, logro esquivarla agachandose; pero sin darles un momento de descanso, la criatura agarró con su otra mano, soltando su escudo, la garganta de Gome, que se empezó a retorcer inmediatamente.
-¡Gome!-grito Nostro, apuñalando el brazo del atacante con su espada.
La momia gimió y retrocedió. Pareció detenerse a pensar un momento.
Mientras tanto Gome se desplomó de la silla de montar de Renzontle. Sulla seguía sacudida por el miedo pero Katsra lo examino inmediatamente.
-¿AN...WAR?... ¡¡AN..WAR!!
-¿Padre?
-¡¡ASESINA!!
-¿QUé!

El no-muerto sostuvo su maza en lo alto y dijo unas palabras mágicas, activando uno de los poderes de su arma. Repentinamente el tamaño de la criatura se doblo y paso de ser monstruoso a ser una tremebunda personificación del miedo.
Lo peror es que el poder de agrandar a una criatura humana es uno de los rasgos de la Estrella de la Mañana de Rohard, la maza de armas del rey... A Anwar no le cabia duda que ese cadaver desacrado fue su padre alguna vez.

-¡Dama Anwar! ¡mis conjuros de curación no funcionan contra esta herida!
-______________________________________________________.¡_______________________!
-Como usted diga.. Renzontle, ¡trae a Sulla!
-¡¡Corran!!
-¡¡ASESINA!!-. La momia se concentró ahora en atacar a anwar que ya había conjurado sus escudos mágicos. Pero los poderes del Arma Real los traspasaron fácilmente. Anwar tropezó sobre Nostro, que ayudaba a cargar a Gome.

-¡_____________! ¡GRASA!-.Con su conjuro sobre el piso, la criatura no podría pasar sin resbalarse durante un rato. debían aprovechar para encontrar un escondite seguro.

-¡Vámonos de estas catacumbas inmediatamente!-gritó Sulla cuando recuperó la conciencia y se encontro en un recovijo en un nivel inferior de la pirámide.
-Silencio Sulla.-Dijo Anwar.-La salida hacia arriba es lo que el hubiera esperado y es una línea recta, asi que nos hubiera encontrado fácilmente. Yo conozco bien esta piramide y Gome también...-El pobre bardo había sufrido los efectos enteros de la putridez de momia, una maldición orientada a los profanadores de tumbas que portan los guardianes y en algunos casos los mismos reyes momificados. Sin embargo, la mágia de Mahogany habia mitigado sus efectos temporalmente.
-Gracias Katsra...-.dijo el humano débilmente.
-Agredece a Kazkeh, reina de los no-muertos. Ella reconoce que no eres un profanador y te ha ayudado.
-...

De aqui en adelante nos dirigiermos al vestidor. Ahi es donde se guardan los atuendos ceremoniales para los últimos ritos. A mi... a la momia le será mas difícil rastrearnos si despedimos el mismo olor que estas catacumbas. Lo mas seguro sería que todos nos desnudaramos desde aqui.. pero no se que otras criaturas pueda haber, podríamos necesitar nuestras armaduras y armas.

-Las vestiduras ceremoniales son como grandes mantos, bastara con cubrir todo nuestro equipo con ellas y el olor no sald...-Gome interrumpió su participación por un severo ataque de tos.
-Gome... aguanta.-dijo Sulla sin muchas esperanzas, viendo que la mancha negra y purulenta de su garganta se extendía hacia su pecho y cara.
-Pudo haber escuchado eso, tenemos que movernos ya.
-¡Debemos dejar descansar a Gome primero Dama Anwar!-se interpuso Nostro.
-¡¿Acaso quieres morir?! ¡¡Dije que nos movemos!!
Todos quedaron impactados al oir el tono imperativo y definitivo de Anwar. Gome fue el primero en incorporarse. Por la estrechez del pasillo, iba recostado sobre Renzontle, su mágica montura. Pero el tiempo antes de que se agotara la invocación diaria de Renzontle se acercaba. Tendría que caminar el resto del camino.

Llegaron sin muchos problemas a la sombría camara de piedra pulida y labrada con motivos de Syeen, también conocido como Huitzi: Dios del Sol y la Justicia Benevolente. Pasando la escalinata principal llegaron a una pequeña capilla subterranea decorada con imagenes de poderosos caballeros en sus brillantes armaduras; y a la derecha del altar de piedra y oro, una pequeña puerta que conducía al vestidor. Todos rapidamente se colocaron las túnicas, aunque Anwar recordo su infancia cuando había sido obligada a usarlas a pesar de que no le gustaba ir al templo. Katsra tampoco estaba muy emocionada de usar túnicas de una deidad diferente a la suya, por lo que utilizó uno de sus hechizos para modificar el diseño.
-Buena idea "Katsra", pero es mejor que no gastes tu magia mientras estemos aqui abajo...
-Sería una blasfemia, Dama Anwar, usar un motivo de un dios rival de Kazkeh, para una sirvienta consagrada.
-¿Realmente no te arrepientes, entonces..?
Sulla interrumpió oportunamente.
-¡Señora Anwar! Ya terminamos de cubrir nuestra olor, ¿ahora a donde nos dirigiremos? El joven Gome no aguantará hasta la mañana...
-Lo único que queda es continuar escapando hacia abajo, a la sala del tesoro...
-¿Pleanea dejar morir a Gome, Dama Anwar? Si logramos derrotar al Lord Momia se disipara el efecto de la putridez en su totalidad.
-Lo entiendo... Maho, pero yo conozco la fuerza de ese Lord... No tenemos ninguna oportunidad frente a frente.
-¿Qué es lo que quiere decir...?
Gome, que se había acercado ayudado por Nostro, terminó la explicación
-Si continuamos bajando hacia los niveles de la sala del tesoro, nos encontraremos con un laberinto plagado de trampas. Si somos capaces de esquivar las trampas mientras...
-Si nosotros avanzamos sin ser lastimados y la criatura si, lograremos tener una ventaja al llegar al final del tunel.
-¿De que clase de trampas se tratan, Dama Anwar?
-Lo normal, no te preocupes Sullita. Pero ese Lord Momia no es tan diestro en la defensa como nosotros... Empecemos a movernos, no nos alentes Gome, necesitamos ser rápidos también.
Anwar actuaba mas fria y calculadora de lo normal.

Navajas gigantes que caían sin aviso, razgando las capas; pequeños y cúbicos elementales de tierra que se comieron parte de sus monedas y que eran resistentes a la mayoría de la magia, pero inexplicablemente lindos; troncos con inumerables pinchos que se balanceaban sobre viejas sogas y amenazaban con barrerlos (anwar y los demás aprovecharon el momento en que esta estaba más arriba para pasar, pues querían que la trampa también afectara al Lord Momia); despues flechas que salían de ranuras escondidas en las paredes (Sulla podía desviarlas con sus técnicas de artes marciales pero todos recibieron por lo menos un flechazo); trampas con bolas de fuego que les quemaron las cejas, un repentino y profundo pozo en el que anwar cayó para ser rescatada por el látigo de Gome, que quedó aun más sin fuerzas(Anwar le agradeció pero su tono sugirió que no se siente en deuda ni impresionada con el bardo); casi al final las cuchillas voladoras con veneno llegaron de todas direcciones, pero el TORBELLINO DE VIENTO de Anwar las mando de regreso.
Las trampas que enfentaron en cada uno de los 6 niveles de las catacumbas los debilitaron bastante, pero con la ayuda divina de Katsra, lograron recuperarse antes de llegar a la última bóveda.

Las piramides eran meros lugares de descanso por lo que los tesoros depositados ahi eran mas bien historicos. Pero entre ellos había artefactos sumamente interesantes para un mago. Anwar no tomo nota de ello pues la última puerta no se abría y todos podían oir desde hace algunos pisos que la criatura maligna cerraba la distancia entre ellos. Debía haber una contraseña para abrirla, ahora no había tiempo para buscar una llave...
-¡Ustedes también piensen!
#La antesala de la bóveda del tesoro.

-Si es el mismo hechizo que usted uso en el Fuerte Viejo... sera imposible moverla entre nosotros cinco... Un cerrojo mágico tiene que ser disipado...
-Pues yo no se como disipar aun... ni conozco el contrahechizo del CERROJO MÁGICO, ¡pero conozco el hechizo de cerrojo mágico!....¡Lo tengo! Si hechizo de nuevo la puerta con ese conjuro, el hechizo anterior pensara que esta siendo reemplazado, y me cedera el control, entonces yo podré designar a los que pueden o no pasar. ¡Es perfecto! Pero necesito polvo de oro. . . Saquen sus monedas, mientras yo estudiare los hechizos para pulverizar y poner llave. Maho, atiende a Gome... por favor..
Quince minutos despues...
-SHATTER! ARCANE LOCK!
Ania de Kass Hipeg, Gome DeIoandria, Mah..Katsra DeKazkeh, Sulla y Nostro...de Wiltara tienen acceso a este portal. ¡He hablado!
Anwar acercó su mano a la gran puerta, esta crujió haciendo un ruido pesado y aturdidor. Se abrio ante ella.
-¡Funcionó, pasen to..!
Desde atras de ellos, ensartado con flechas, puas, navajas y con un brazo colgando muerto, el Lord Momia que alguna vez fue el Rey del Hipeg se acercó impasible con La Estrella de Rohard en su brazo funcional.. sus pasos pesados y lentos no evitaron que todos sintieran terror inmediatamente, al contrario, durante unos segundos nadie fue capaz de moverse.
El pequeño Caxtla entendiendo el peligro, mordió los tobillos de todos, esperando que se adentraran el bóveda inmediatamente.
Su tierna táctica rindió frutos y algunos tropezando, algunos gritando entraron por la puerta y la cerraron detras produciendo un fuerte ruido.

Rápidamente las luces mágicas del lugar se encendieron y se mostro ante ellos una sala redonda con una pequeña sala a desnivel en el centro, muchos frascos y pergaminos, libros e imágenes se encontraban en exibición detras de empolvados cristales pegados a las paredes y colgando de hilos invisibles.
El tesoro era un museo de los tiempos antiguos. la sala no era lo suficientemente grande como para poder pelear y esconderse todos al mismo tiempo de la bestia esperando cansarlo... había calculado mal. En cuanto el Lord Momia lograra romper la abjuración de la puerta (seguro que con su fuerza monstruosa si lo lograría) estarían igual que muertos, sus golpes sobre la piedra ya se oían magnificados dentro de la pequeña cámara. Anwar entró en pánico por medio segundo. Luego se dio cuenta de algo.

-¡Mi Señora Anwar!Es un honor estar contigo aqui, en nuestra última...
-Cierra la boca Gome. Dijo Anwar mitad jugando, mitad incómoda por como la miró el jóven Gome. ¡Todos! Quiero que vacien el contenido de estos frascos y el de los que estan detras de ese vidrio en este desnivel. Maho, tu sabes que hacer con ese no-muerto cuando pase por la puerta. Los demás quedense detras de mi en este lado del cuarto en cuanto terminen.

Mahogany se coloco riesgosamente junto a la entrada para quedar escondida detras de la momia cuando esta entrara lo cual no se hizo esperar.la piedra exploto de los golpes que la Maza de Armas le propinó. en cuanto se disipo la mayor parte del humo Mahogany ya estaba directamente detras de el Lord Momia.
-Behold! The Acursed Song of Death! Esta vez, Mahogany había usado su poder divino de la tragedia y el Esplendor de Aguila para aumentar su conección con las fuerzas primordiales de la Diosa de la Venganza.
Aunque fue solo por poco, desoriento a la criatura no-muerta. Sin embargo esta aun tenía la idea de atacar a la sacerdotiza.
Cuando Anwar se dio cuenta de que había fallado la táctica para dirigir al montruo hacia adentro con mágia, recurrió a su vieja táctica: los insultos.

~¡Oye momia! ¡Pense que tenías asuntos pendientes conmigo! ¿Acaso no ves entre tus vendajes donde estoy?
La Momia aulló de ira.
-¡Anwar!¡Hija traidora!¡Asesína!

Ahora la voz de Anwar se quebro mientras la criatura cargaba hacia adentro de acuerdo al plan.
-¿Qué ...qué dijiste?
¡Señora Anwar, ¡ahora! El jóven Gome depende de que lo derrote!
La mancha negra en su cuello no se expandia gracias a la mágia de Mahogany, pero seguia haciendo estragos en su cuerpo. Ahora estaba tumbado contra la pared en el lado mas alejado directamente en frente de la puerta, detras de Anwar, Nostro y Sulla. Se sentía patético, ¿pero porque su antiguo señor llamaba asesina a Anwar? Traidora quizas por fugarse de castillo, pero el no sabia que esta hubiera cometido algun asesinato.

Anwar, con lagrimas en los ojos hizo lo que tenía que hacer.
-¡MANOS QUE QUEMAN!
El no-muerto, que se encontraba en el desnivel convertido en picina de fuego de alquimista y petróleo para lámpara, sintió el efecto magnificado del hechiozo vicioso al doble en su piel muerta, los liquidos lo hicieron consumirse entre terribles gemidos y cuando trato de arrastrarse para salir de su fogosa perdición, entre sollozos Anwar lo hizo tropezar...
-¡G, GRASAa!
Cuando ya solo quedaban algunos restos por consumirse la criatura comenzó a hablar de nuevo.
-¡Anwar!¡Hija traidora!¡Asesína!
Anwar se acercó a la ahora inofensiva momia.
-¡No padre! ¡No! ¡¿Quién te hizo esto?!
-¡Traidora! ¡¡Asesína!!
-¡Padre! ¡¡No!! ¡¿Quien te convirtió en esto?!
-¡¡Tu!! ¡¡Tu y tu goblin sacerdote de apures!! ¡¡Asesinos!! ¡¡para quedarse con mi trono!! ¡¡Traido....traido..!!
La criatura se terminó de calcinar hasta los huesos.

-No es cierto padre, yo no lo hice padre... padre.
¡¡Padre!!

Anwar estuvo largo tiempo sobre las cenizas de aquel Lord de las Momias, llorando y sumergiendose en sombrios pensamientos.
Cuando se levantó por fin, los demás estaban listos para partir y le dieron sus condolencias, finalmente comprendiendo lo que pasaba. Ella solo tomó a la Estrella de Rohard y se dirigió a la salida. Caxtla la siguió inmediatamente.

Con las trampas destruidas por el Antiguo señor de Kass Hipeg, llegó casi sin retrasos a la salida de la pirámide. Era de día, ¿cuánto tiempo estuvieron abajo? por lo menos 36 horas. Tomo las valijas de Gome sin pensarlo dos veces y con un disco flotante las movió hasta la entrada de la piramide de Tezca.
Entro sin perder la compostura. Con la mirada fria y crítica de un cliente en una tienda en la que es bien conocido.

-¡Quorlandu, Encarnación de Tezca, vengo a honrar nuestro convenio! ¡Muestrate! ¡Solicito recibir asistencia Mágica y traigo bienes que intercambiar, veras que no es un mal trato! ¡Muestrate Quorlandu!

Una elegante y resplandeciente criatura, en la forma de un elfo bello y de estatura moderada, salió de la obscuridad hacia Anwar, su cabello rubio y largo iba cuidadosamente recogido y trenzado hacia atras. Vestia ropas del Guinda y purpura más fino con los 7 broches de la sabiduría en alamares dorados en su larga e impecable camisola. Sus ojos eran los del mismo Tezca, de plata y brillo de las estrellas mas lejanas. Era la imagen de la opulencia. Con la máno izquierda movia a distancia las hojas de un libro que flotaba a la altura de sus hombros. Su brazo derecho iba sobre un bastón de marfil y carnelian que emitía un placentero olor. Con una voz infinitamente educada y clara dijo:
-Es un placer vete de nuevo, Señorita Bitwitch. ¿Qué puedo hacer por ti el dia de hoy?