20071030

The Marsh Monster, Team Damage Inc. (Cleff only)

Cleff, Ligea, Chawan, Molukai y Hiluto Empezaron su viaje hacia el norte por los pantanos que rodean a Hicove.

Despues de despedirse de Elen y Ehrizen en la madrugada, una repentina lluvia les había dado una salida con mas subterfúgio de lo que esperaban. Hicove no estaba rodeado. O por lo menos eso querían creer. Sin embargo, la población no podía ser evacuada por los pantanos, era demasiado peligroso cruzarlos. No pocos lo habían intentado en los ataques iniciales de los hobgobs, en la distancia se podían apreciar sus carretas hundiendose y cuerpos de rescate enviados a asistir fueron atacados por los animales salvajes de estos.

El pantano era color oro, característico del otoño. Pero un Oro fundido, engañoso y místico que podía cobrar la vida de quien le viniera en gana. Las espigas y los lotos le marcaban al grupo, respectivamente, que lado era el que tenía tierra firme y que caminos estaban en agua profunda.

El problema eran las crecidas y los mounstros acuáticos. Las primeras tapaban con agua los caminos hace poco seguros, los segundos podían jalarlos a su muerte antes de que cualquiera de sus compañeros pudiera dar un grito de alarma. Fue por esto que Ligea, que había recorrido estos pantanos antes (Chawan también, pero realmente, como alto elfo no le costaba trabajo no hundirse) decidió que todos tuvieran una vara larga y se amarraran con soga uno al otro, con la debida distancia entre los sexos opuestos, por supuesto.

Como podía haber adivinaciones sobre ellos, Chawan y Cleff impusieronse también la regla de no usar mágia hasta que llegaran a los límites de la ciudad Sur de los medianos del pasto. Una raza de hombres pequeños menos belicosos que los medianos de la llanura.

La lluvia continuó durante la mayor parte de la mañana. Frios y mojados se adentraron en los caminos zigzagueantes entre la maleza. El sol no se dignaba a mostrarse, y pasado el mediodía hicieron una escala para comer. Molukai y su perro, Beloske, consiguieron comida para los menos diestros en la vida de la llanura. Ligea, que aun contaba con provisiones de su viaje hacia Hicove, aprovecho el tiempo sobrante para revisar los mapas. Cleff miró sobre su hombro.
-Are we on the right track?
-Por supuesto que si. ¿Por quién me tomas?
-Gee, aren't we jumpy right from the start... I wasn't allowed to pray to swasind this morning. I'm the one who should feel uneasy here.
-Te equivocas, no provocas ninguna reacción en mis estados de ánimo, medio elfo. Ya has terminado de comer, por lo que veo. Reune a tus lacayos, debemos movernos rápido.
-Aha. -Cleff con la mirada ausente y un tono desafiante, caminó hacia la dirección en la que se habían dirijido sus dos acompañantes. Tuvo cuidado de no gritar, pues sabía que cualquier señal excesiva de presencia causaría una reacción adversa de Ligea. No porque temiera a la...mujer, sino porque sería una perdida de tiempo discutir con ella.
Hiluto, Molukai y Beloske regresaron con algunas ratas de agua y unas bayas. Molukay sería el que comería estas últimas, por su vegetarianismo. Chawan, A pesar de ser un Alto elfo, no parecía llevarse mal con los wiltarenses y habían embonado mucho mejor que los dos "líderes".
Regresando al campamento, cantaban los tres longevos una canción a tres coros en diferentes tonos y diferentes élficos, pero con la misma melodía. Cleff no les dijo nada. Probablemente ellos si tenían licencia para entretenerse frente a Ligea.
En ese momento, desafortunadamente no se habían vuelto a colocar la soga aun. El bastón largo que les había proporcionado Ligea, si lo tenían y solo por eso la pequeña Chawan se había salvado. Un tentáculo sigiloso se había colado entre sus pasos y la jaló a una velocidad prodigiosa. La derribó y sumergió inmediatamente. los demás notaron relativamente rápido la falta de su voz en el coro. Las dulces voces élficas habian despertado el hambre de esta criatura. Ya no podiendo verla físicamente pudieron solo reconocer donde la llevaba el mounstro por la punta del bastón, que rebasaba la profundidad del pantano. Chawan y los demás habían amarrado el bastón a sus ropas para tener las manos libres en caso de que fuera necesario pelear en estas condiciones, pero el bastón podría igual zafarse asi que era imperativo moverse lo más rápido posible.

Beloske fue mandado a traer a Ligea, entre los otros tres formaron una escalera humana que alcanzó al bastón en el agua. Los Apoderasquenses detestan el agua pero no parecía haber otra salida para salvar a la Kazquette.
A la cabeza estaba Cleff, que había vivido anteriormente en una época donde no importaba el agua o la tierra, aunque no recordaba bien como iba eso de nadar. Sus ropas ya medio secas de la lluvia pasada se volvieron a empapar mientras trataba de mirar a travez del agua turbia del pantano.
Jalaba hacia abajo, siguiendo el bastón que se movia violentamente, parecía que la criatura no tenía tanta diferencia de fuerza con Chawan como había calculado al jalarla al agua. Pero era cuestion de mantenerla ahí hasta que se ahogara...

Cleff no había preparado magia, pero tenía su nueva espada, mejor dicho, su espada mejorada por Threnody. Juzgo que era un buen momento para sacarla y cuando llegó al fondo se topó con aquella criatura que en el continente viejo, donde se solía pescar, llamaban Calamar Terrible. El fondo del pantano era mas claro y hasta cierto punto pudo dicernir lo que pasaba. Con su daga, Chawan había logrado cersenar una de las extemidades del mounstro, pero con las demás la contraía entre su negra sangre. Cleff trató de embestír a la criatura con prontitud, su respiración el fallaba y probablemente a Chawan poco le faltaba para desmayarse. El cuerpo de Chawan, que se batía con violencia, le estorbaba.

Hiluto sostenía el bastón en la superficie, a Hiluto lo sostenía Molukai. Pero si este último tambien era empujado al agua estarían en una situación desesperada, pues nada les aseguraba que este era el único calamar en la cercanía.
Ya les quedaba poco aliento a los dos sumergidos, y Cleff no podía acertar una estocada aún con su espada de dientes de tiburón. La criatura estaba acorralada contra un arrecife submarino, eso le impedía a Cleff rodearla, todo parecía perdido, cuando de repente, un repentíno jalón sacó al bastón, a Chawan y al Calamar. Cleff no tuvo tiempo de pensar, trató de agarrar una de las patas del calamar antes de que escapara hacia arriba, pero no pudo.

Subió junto con la corriente de agua producida por el impulso hasta la superficie. Donde Ligea, seca y de pie, sin sus armas de fuera, lo miraba con poco respeto. Con su fuerza titánica, el verdugo blanco había usado a los otros dos elfos y al bastón como cuerda para pescar al engendro del pantano.
Una vez aterrizado el mounstro, este fue destazado por los dos wiltarenses, que proporcionaron primeros auxilios a la ya inconciente Chawan.

-You are welcome, priest of Swasind.